Publicidad:
Terra
La Coctelera

Pamplona, San Fermín 1984

Pamplona es una hermosa ciudad ideológicamente confinada entre dos formas de pensamiento radical y sectario: el arengado por Sabino de Arana y Goiri y el predicado por Josémaría Escribá de Balaguer.
Esta olla a presión cocida entre abertzales y numerarios, estalla el séis de julio y durante una semana todos acuerdan perder la cabeza.

Fotografía tomada en los alrededores de La Ciudadela.
San Fermín, 1984

Los Concursos

Como todo fotógrafo tarde o temprano te presentarás a alguno de los concursos variopintos organizados por ayuntamientos, asociaciones, ministerios, empresas varias, fundaciones, instituciones... Muy pronto descubrirás que:
1.Te estás convirtiendo en un gran especialista en la fabricación de "passpartou" a medida, para que el salón cultural de turno quede bonitamente decorado y muy aparente, oyes.
2.-Estás aportando tu granito de arena para el excesivo apoltronamiento de los tocineros concejales de cultura (empezando por Madrid capital) junto con eminentes amigotes supuestamente expertos en la materia, quienes ejerciendo de jurados se sienten importantes y justifican su pereza intelectual y su desidia profesional entre grandes comilonas.
Me han hablado de una pequeña asociación cuyo cometido es echar al pilón a éstas "gentes" que diría nuestro Julio, seguramente el preferido para la música de fondo en sus despachos, ¡Ea!

Cursos, cursillos, jornadas

En principio es imprescindible leerse bien el libro de instrucciones de la cámara, al cual por lo general se le hace el mismo caso que a los manuales de cualquier electrodoméstico. Conviene hacer muchas fotos y centrarse en la técnica para luego cargársela, como manda el dicho.
Todo lo demás es ideología. El aprendizaje conviene empezarlo en sitios modestos, es decir, centros culturales que estén bien equipados y dispongan de medios. Luego puedes visitar algúna escuela privada para la especialización, aunque la única diferencia entre los centros y las escuelas es que los primeros son casi altruistas, puro amor a la fotografía, mientras que los segundos están llenos de saqueadores dispuestos a pulverizar la cuenta del alumno o de su familia, "que es que no sabe qué hacer con el chaval". ¡Pues fotógrafo, señora mía, claro que sí!
La Universidad, en cuanto a fotografía se refiere, sigue siendo el eterno cadáver al que no resucita ni Dios y en cuanto a los cursillos varios impartidos en galerías, museos o festivales folklóricos tipo ARCO prefiero ni hablar.
A no ser que se crea en las píldoras para adelgazar 10 Kg en tres días, o en los métodos para aprender inglés mientras se duerme, no aconsejo la asistencia a las jornadas intensivas, desarrolladas en "marcos incomparables", donde en "armoniosa convivencia" descubrirá a incautos como él haciendo fotos en, por ejemplo, el desierto almeriense, los monumentos salmantinos, o las playas de Las Baleares...Pintoresco. Al final del día, que suele ser el momento de "reflexión" en éste tipo de "ceremonias" no dejará de cantar para sus adentros la canción de Krahe, "y yo aquí con mi cámara haciendo el gilipollas, madre", mientras el gurú iluminado de turno que oficia los actos no sabe ni qué arenga largar para justificar semejante desfachatez.

Las Asociaciones

Puedes hacerte miembro de alguna asociación, club o Real Sociedad Fotográfica. Estuve tentado en más de una ocasión, hasta que descubrí que algunos responsables solían ser jurados en los certámennes tipo "Caminos de Hierro"
En cierta ocasión me hablaron de un individuo que aprovechaba su cargo como directivo dentro del club para impartir cursillos de fotografía en su empresa privada, ya que su cargo le permitía el acceso a las listas de los miembros asociados.
Uno de estos caraduras era gran experto en discernir cúando una fotografía con fantasmas podía o no considerarse auténtica. No se crean que ésto es "prensa amarilla" o ganas de sacar punta: lo ví en la TV. Sospecho que los fantasmas se reconocen entre sí a la legua.
Comprendo la tragedia que puede suponer residir en núcleos rurales donde el único contacto con la imagen fotográfica es a través de los centros culturales municipales, la mayoría dirigidos por auténticos necios cuyo deplorable criterio fotográfico no va más allá de la apreciación de imágenes tomadas en los bucólicos paisajes de sus propios entornos.
Animo a navegar y convertir la red en la principal herramienta de aprendizaje.

LA FOTOGRAFIA COMO AVENTURA CREATIVA

La fotografía es un medio más para el desarrollo de una aventura estética personal encaminada a la creación de mundos imaginarios o no, concebidos por el autor.
Como en toda aventura estética predominará la libertad de planteamientos y la ausencia de toda norma que pueda limitar el impulso creativo: cualquier técnica es válida.
Todo lo susceptible en fotografiarse es fotografía, aunque no se refleje la realidad en su sentido estricto y, por el contrario, se susciten nuevas relaciones entre los elementos que la componen.
El fotógrafo es más un intérprete que un testigo. Debe trascender de la realidad cotidiana para explorar los aspectos que nuestra retina difícilmente registra. Tiene que provocar otra percepción de la realidad para forzar lo cotidiano, sin que ello le convierta en un intruso o agresor de vidas ajenas creyendo, acaso, en el poder de la imagen para redimir, educar o cambiar opiniones arraigadas.
La experimentación y el mestizaje de lenguajes pueden dar como resultado imágenes más radicales y comprometidas que las realizadas bajo un propósito de denuncia.
La fotografía ha de adquirir valor estético desde la descontextualización y no porque refleje con más o menos acierto, la vida de hace veinte, treinta o cuarenta años. La temporalidad no tiene por qué ser el principal factor para la valoración estética de una imagen. Habrá de estimarse la aportación que una imagen supone dentro de la propia historia y del "discurso" general en la creación fotográfica.